El día de hoy me impactó mucho enterarme de dos cosas:
La primera, que a mi novia — estando ella con un instructor estacionada en un lote de estacionamiento en Escobedo y tomando su clase de manejo — fue asediada por unos policías. Llegaron y se bajaron cuatro o cinco policías diciéndole que se bajara. Ignorando las declaraciones de ambos les decían que ‘algo les parecía extraño’ y que seguramente ‘había gato encerrado’. Le ordenaron que se bajara del coche a ella y al instructor. Revisaron el carro — o al menos pretendían hacerlo — porque a mi novia le pareció extraño que no revisaran el doble fondo de su cajuela. Supongo que han de haber estado buscando mordida… o qué se yo. Pero afortunadamente, la dejaron ir sin problema alguno… más que el susto — y cierta incertidumbre — de no saber si sí se estaba llevando de acuerdo a lo estipulado por la ley esa revisión.
Lo curioso fue que salió hoy por la tarde en las noticias que detuvieron a cuatro policías por haber golpeado a una persona y haberlo dejado en tan grave estado que no se supo si fueron los golpes o el frío lo que lo mató.
¿Coincidencia? Espero que sí.
Sin embargo, del primer incidente quedó ella con esa irónica sensación de inseguridad al estar rodeada de policías. Voy a buscar hablar pronto con algún policía para preguntarle exactamente qué hacer en esos casos.
Según yo la situación legal en cuanto a derechos del ciudadano son semejantes a los estadounidenses. Hay un vídeo interesante que indica más o menos cómo comportarse ante una solicitud de registro y que recuerda que hay que tener muy en mente siempre donde marcar la raya.